Somos un país de tragedias naturales y algunas intencionales, esto ya nos fortalece el espíritu. Me llega un recuerdo que hace un parangón con el momento actual.
Me refiero al escrito hecho por la gran Gabriela Mistral rindiendo un homenaje a Guillermo Díaz, que era un guardia de una Planta Eléctrica en Chillán en el terremoto de 1939, que se sacrificó por cumplir con su deber. Semejante al rescatista Hernán Avilés que fallece salvando a 3 personas por los incendios que afectan al país.
"Piedra andina del cataclismo, me quemas las manos al tomarte para verte bien.....Pueblo puro , carne rendida, ahora duerme, duerme. No has enseñado un acto: la cabal vigilia, y un ademán: el brazo contra el fuego, sobre la llama, la mano fulminada".
Atte.

